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 Esta no es sólo una frase producto de la sabiduría popular. Es un hecho científicamente comprobado.
La investigación científica ha demostrado que cuando baja el nivel de azúcar o nivel de glicemia en la sangre, el organismo se protege, ahorrando las energías disponibles. Si bien la comparación no es exacta, el cerebro y la mente “hibernan” de forma similar a lo que acontece con la pantalla de un computador para ahorrar energía.
Cuando un niño va a la escuela sin haber cenado la noche anterior o sin haber desayunado, es decir, con hambre, no está en condiciones de aprender, puesto que se haya somnoliento, distraído. Más aún. Un niño puede haber desayunado, pero si debe gastar las energías ingeridas en el desayuno, caminando un trecho relativamente largo para ir a la escuela, como le sucede a un gran porcentaje de niños particularmente de las zonas rurales, llega a estudiar en condiciones fisiológicas poco aptas para aprender.
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